Oscar Acuña

Oscar Acuña Moraga

Oscar Acuña
La caja de música 2015 ©Oscar Acuña

Music-Box (Aufarbeitung der Erinnerung, aus der Sicht eines Kindes)

Ich bin 30 Jahre alt. Geboren 1985, genau zu der Hälfte der 10-Jahre dauernden Revolution. Mein Vater und meine Mutter führten eine Beziehung, die markiert war durch den Kontext von Krieg und Revolution, von den drei Kindern war ich der Jüngste. Mein Vater ging in die Vereinigten Staaten im Jahr 87 oder 88, aber vorher lebte er in Estelí, einer Stadt im Norden des Landes, wo er seine letzte Partnerin traf, eine Mexikanerin, mit der er emigrierte. Ich wuchs ohne Vater auf, nur mit den Geschichten über ihn. Im Jahr 1987 erkannte ich das schnell und bewahrte diese Erinnerungen auf. Trotz seiner Abwesenheit gab es viel zu erzählen über meinen Vater, seit er mit meiner Mutter wegen der Bedrohung durch das Somoza-Regime fliehen musste, über seine Erfahrungen im Krieg, dass er zweimal zum Einsatz in den Bergen mobilisiert wurde, über die Arbeitsweise und die Organisation gesellschaftlichen Lebens und später sein Leben in den USA.

Ich habe den Krieg nicht direkt erfahren, aber ich wuchs auf voll mit Symbolen, Objekten, Geschichten, welche scheinbar auftauchten, wenn ich etwas getan hatte. Eines der Zimmer von unserem Zuhause war hergestellt aus lackierten „Plycem“-Platten. Ich erkannte die Figur nicht richtig, bis ich realisierte, dass dies ein riesiges Gemälde von Sandino war, die zwei großen Augen beobachteten mich beim schlafen und wachsein, träumen, atmen, aufwachsen. Die Augen eines Sandino als Erlös von einem Kulturabend, den mein Vater vor der Abreise organisiert hatte. Auch gab es in meinem Zuhause Kisten voller Bücher von Marx, Engels, Lenin, Garcia Marquez, revolutionäre Bücher. Wir hatten auch eine Waffe. Eine VZ.52. Es war so, wie eine Machete zu haben, oder eine Schaufel, irgendetwas, mit dem manchmal gespielt wurde.

Ich hatte nur wenige Spielsachen, aber ich bewahrte sie in einer Kiste auf. Diese Kiste war aus Holz, mit einem Metallverschluss. Als ich größer wurde, erkannte ich, dass diese Kiste eine Kiste für Munition war, die ursprünglich dafür hergestellt wurde um Geschosse aufzubewahren und in der Tat – unter meinen Spielzeugen gab es eine echte Kugel.

Ich bin aus der Nachkriegsgeneration und aus der Dritten Welt. Meine Art zu sein, meine Art zu denken und sogar meine Art durch die Welt zu gehen sind Folgen dieser Erlebnisse und Geschichten, die Gewalt oder die Art, wie wir ungewollt die Gesellschaft gestalten, sind auch Ergebnisse dieses Krieges, wir leben aber nicht als Gezeichnete. Wir bewahren die Geheimnisse des Krieges und sobald wir die Kiste der Erinnerungen öffnen, kommen diese Geschichten an die Oberfläche, vom Verschwinden, vom Tod, von der Abwesenheit, an was wir uns nicht erinnern wollen und was wir hinter Schloss und Riegel halten.

Ich lese diese Geschichten aus der Sicht dieses einen Kindes, das ich war, um damit alles in eine Schublade stecken zu können und diese gelegentlich zu öffnen, um zu wissen woher manches kommt und wohin es vielleicht geht.

La caja de música. (Revisitando la memoria, desde la mirada de un niño)

Tengo 30 años. Nací en 1985, exactamente a mitad de la década que duró la revolución. Mi padre y mi madre tuvieron una relación marcada por un contexto de guerra y revolución, de tres hijos yo fui el menor. Mi padre se fue a los estados unidos en el año 87 o 88, pero antes de eso vivió en Estelí una ciudad al norte del país, ahi conoció a su ultima pareja con quien emigró, una mujer mexicana. Crecí sin padre, solo con las historias de quien era. En 1987 lo vi rápidamente y guardé ese recuerdo. A pesar de su ausencia había mucho que contar sobre mi padre, desde su huida con mi madre por la amenaza del régime somocista, su experiencia en la guerra, las dos veces que se fue movilizado a la montaña, su trabajo en la cultura y organizacion social y su posterior vida en los Estados Unidos.

Yo no viví la guerra directamente, pero crecí lleno de símbolos, objetos, historias y convicciones que pareciera que si lo hubiese hecho. Uno de los cuartos de mi casa estaba hecho por laminas de plycem pintadas, yo no sabía bien que figura era hasta que me di cuenta que era una pintura gigante de Sandino, dos grandes ojos me veían dormir y despertarme, soñar, respirar, crecer. Los ojos de un Sandino rescatado de una velada cultural organizada por mi padre antes de partir. Tambien en mi casa habían cajas llenas de libros, muchos libros sobre Marx, Engels, Lenin, Garcia Marquez, libros revolucionarios. Teníamos tambien un fusil. Un VZ. 52. Era como tener un machete, o una pala, un objeto más con el que a veces jugaba.

Tuve pocos juguetes, pero los que tenía los guardaba en una caja. Esa caja era de madera, con un soporte metálico para cerrarla. Cuando crecí me di cuenta que aquella caja era una caja de municiones, originalmente fue creada para guardar balas y de hecho dentro de mis juguetes habia una bala de verdad.

Soy de una generación postguerra y tercermundista. Mi manera de ser, mi manera de pensar y hasta mi manera de andar por el mundo responden a esas experiencias e historias, la violencia o el desgano que cargamos como sociedad tambien son resultados de la guerra que no vivimos pero nos marcó. Guardamos los secretos de la guerra y cuando abrimos la caja de los recuerdos salen a flote esas historias de desaparición, de muerte, de ausencia que no queremos recordar y que guardamos bajo llave.

Leo estas historias desde la mirada de un niño, ese que fui, ese que guardó todo en un cajón y de vez en cuando lo abre para saber de donde viene y quizás hacia adonde va.

Kontakt – Contacto: www.gallotronic08.wordpress.com, www.oscaracuna.tumblr.com, gallotronic08@gmail.com


 

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